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La Sociedad Española de Odontopediatría (SEOP) ha publicado esta pésima noticia. Según la institución, cerca de dos millones de menores de 6 años están afectados por la enfermedad más común de la infancia. En Dental Simónte descubrimos más detalles de esta investigación que asegura que el 31% de los niños españoles tienen caries.

Son datos alarmantes que pueden tener consecuencias nefastas. Desde la organización calculan que 7 millones de dientes de leche están dañados. Y los más preocupante es que un 80-90% de los preescolares no reciben tratamiento.

La importancia de las piezas primarias

La prevención es la principal solución para disminuir estos casos. Para ello, es necesario invertir una tendencia demoledora: el 75% de los menores de 3 años no ha ido al dentista. Muchos progenitores no saben en qué momento su vástago debe acudir a su primera consulta con el especialista. Y por supuesto, desconocen la importancia que tienen las piezas primarias en la dentadura futura. Solo de esta manera se entiende que el 70% de los padres esperen a que su hijo sea mayor para cepillarse los dientes.

Resolviendo dudas

En Dental Simón queremos aprovechar este artículo para resolver algunas de las dudas más frecuentes.

La primera revisión dental, por lo general, debe producirse cuando el niño cumple el primer año de vida. Esta visita permitirá prevenir patologías, caries o anomalías en los pequeños. Hasta la llegada de este momento, es muy aconsejable limpiar las encías del bebé dos veces al día con gasas humedecidas en agua. En ningún caso, se recomienda acostar al neonato con el biberón ni mojar el chupete en azúcar o miel. Con la aparición de las primeras piezas dentales a los 6-8 meses, se debe sustituir el apósito por un cepillo pediátrico y dentífrico de flúor.

El 31% de los niños españoles tienen caries. Se trata de un porcentaje muy elevado que se puede disminuir. En Dental Simón contamos con un servicio de odontopediatría en el que tu hijo aprenderá a mantener una correcta higiene dental. El pilar fundamental para no seguir engrosando estas cifras.

En Dental Simón | Guía para cuidar tus dientes en el trabajo


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¿Hasta que edad debe mi hijo usar el chupete? Es la duda más extendida entre los padres. Una pregunta de fácil respuesta, pero que muchos progenitores desconocen. En Dental Simón te contamos los peligros de alargar el uso del chupete y resolvemos todas tus cuestiones.

Se debe retirar a los dos años

La Sociedad Española de Ortodoncia (SEDO) aconseja retirarlo antes de los 24 meses. Pasado este este período, los niños corren el riesgo de sufrir malformaciones bucodentales. Desde la institución también señalan que el uso del chupete debe prevalecer por delante del pulgar. El motivo es ayudar a estimular la succión en los pequeños.

«El chupete ayuda a los bebés a conciliar el sueño y a calmarse cuando lloran, reduce la incidencia de la muerte súbita y es menos perjudicial que el hábito de chuparse el dedo, o incluso la mano», explica el presidente de la SEDO, Juan Carlos Pérez Varela.

Paladares ojivales o mordidas abiertas

La prevalencia del uso de esta pieza de goma más allá de los dos años puede ocasionar alteraciones en la boca del niño. Los paladares ojivales y las mordidas abiertas son las más frecuentes. La primera patología provoca un estrechamiento en la parte superior de la boca. Y entre sus consecuencias se encuentran la mordida cruzada, los dientes torcidos y el apiñamiento de las piezas. La segunda es una maloclusión que se produce cuando los caninos chocan entre sí y ambas filas de dientes no se cierran correctamente. Ambas deformaciones se pueden corregir, aunque no será necesario hacerlo si se retira el chupete a tiempo.

Ya conoces los peligros de alargar el uso del chupete. Acude con tu pequeño a Dental Simón para que nuestro equipo de odontopediatría compruebe que su salud bucodental es correcta.

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Es una práctica nociva y tiene nombre científico: la onicofagia. Morderse las uñas afecta al 45% de los niños y al 10% de los adultos.

Tener conocimiento de las causas y consecuencias negativas a nivel de salud oral, es cada vez más importante para evitar los problemas que puede acarrear.

Causas

Convertido en un hábito y cada vez más presente en personas con estado de angustia, ansiedad, obsesión o agresividad. Cualquiera de estos estados psicológicos puede desencadenar en la costumbre de morderse las uñas, especialmente en periodos de presión y dificultades.

Lo que para muchos es un gesto normal, con la única evidencia de las marcas estéticas, puede convertirse en un problema serio. Sus consecuencias pueden ser peligrosas.No sólo es perjudicial para tus dedos, también para tus dientes y mandíbula.

Consecuencias dentales

Un estudio realizado por el Hospital de Greater Noida de la India ha demostrado la existencia de una relación directa entre los problemas de mandíbula y el acto de morderse las uñas.

El deterioro de los incisivos es uno de los problemas asociados a esta acción. Sus consecuencias pueden ser la erosión del esmalte dental e incluso el astillado o la fractura de las piezas en casos extremos.

La mandíbula también se resiente con este gesto. Al morder las uñas se fuerza al hueso a actuar en una posición antinatural. Movimiento que puede derivar en dolor articular al abrir y cerrar la boca.

Millones de bacterias se ocultan bajo las uñas. Son pequeños microorganismos que entran en la boca y pueden causar infecciones bucales. El contacto continuado aumenta el riesgo de la existencia de estas bacterias y sus posteriores consecuencias.

Conocido como el mal aliento, la halitosis, también puede tener su origen en relación con el acto de roerse las uñas. El traspaso de bacterias y su presencia contribuyen al desarrollo de olores desagradables que se emiten por la boca.

 


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1,8 millones de niños españoles menores de 12 años –aproximadamente el 26% de la población infantil– sufre caries en los dientes de leche, una lesión que puede afectar a los definitivos.

Para muchos padres, esta infección bacteriana no representa ningún obstáculo en la salud dental de sus hijos. Un planteamiento equivocado, pues las piezas primarias forjan la dentadura futura.

La mala higiene dental durante la infancia puede ocasionar problemas en la edad adulta e incluso la pérdida de piezas de forma prematura. Su cuidado durante esta etapa es fundamental.

Sus funciones

Morder y masticar la comida es el cometido más reconocible de los dientes de leche. Responsables del cambio de alimentación de los niños que sustituyen los productos líquidos por los sólidos.

Actúan también como guía para guardar el espacio de los dientes definitivos. Los segundos ocupan el lugar de las piezas primarias cuando estas se han caído.

A nivel psicológico su papel también es de gran relevancia. Un niño con la dentadura incompleta es más inseguro, y por tanto su autoestima es menor.

Primera visita al dentista

Para preservar las funciones de los dientes, el Consejo General de Dentistas de España recomienda a los padres acercar a sus hijos al dentista cuando hayan cumplido el primer año de vida.

Esta evaluación inicial sirve para prevenir posibles patologías, caries o anomalías en los pequeños. “La mayoría de las veces, si se detecta a tiempo, el problema tiene fácil solución”, según indica la Organización Colegial.

Recomendaciones

Doce meses transcurren desde que el vástago nace hasta que acude por primera vez a consulta. Durante ese período se recomienda a los progenitores realizar una serie de acciones para salvaguardar la salud bucodental de sus retoños.

  • Antes de la aparición del primer diente es recomendable lavar las encías del bebé con una gasa humedecida en agua, preferiblemente dos veces al día.
  • No es aconsejable mojar el chupete en azúcar o miel, ni acostar al niño con el biberón.
  • Con la aparición de la primera pieza dental, aproximadamente entre los seis y ocho meses de edad, el apósito debe cambiarse por un cepillo pediátrico y dentífrico de flúor.

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