Tus dientes pueden resentirse con el frío

Con el descenso de las temperaturas, aparecen dolores en las articulaciones y la espalda. Los labios y la piel se resecan, pero estas no son las únicas partes del cuerpo afectadas por el frío.Los dientes también se resienten con la caída del mercurio.

La sensibilidad dental es el padecimiento más común durante el solsticio de invierno. Las bebidas excesivamente calientes son las culpables de esta dolencia, provocada por la dilatación de la pulpa interior de los dientes como señala el ortodoncista, Iván Malagón.

Las caries son otro trastorno que aflora con el frío. Su dolor se intensifica durante estos meses. El motivo: la ingesta de ácidos cítricos.

El consumo de naranjas y mandarinas experimenta su auge durante el invierno, momento en el que el fruto se encuentra en su estado óptimo.

Este abuso origina problemas estomacales como el reflujo, gran enemigo de los dientes, y el debilitamiento del esmalte de las piezas.

Esto no implica que no podamos disfrutar de estos maravillosos alimentos, pero debemos hacerlo con moderación y cepillando los dientes después de comerlos o, en su defecto, masticar un chicle sin azúcar para eliminar los restos.

Los excesos de las fiestas de Navidad también pasan factura a la salud bucodental. La exaltación de la felicidad al reunirnos con seres queridos aumenta el consumo de productos menos habituales en la dieta como los dulces o el alcohol.

Consejos

Protege la sensibilidad de tus dientes con una dentífrico adecuado para este problema. Una buena elección te ayudará a disminuir la sensibilidad dental y a preservar las zonas más sensibles de la dentadura.Los componentes de algunas pastas blanqueantes son abrasivos y pueden dañar el esmalte dental.

La respiración nasal y no bucal-en esta época del año- es importante y puede eliminar las molestias provocadas por la sensibilidad dentaria.Una sensación desagradable que conseguimos evitar, tapando con ropa de abrigo la zona de la boca y el cuello.

El cepillo de dientes también implica que podamos sentir estas dolencias. El hecho de que las cerdas del cepillo puedan ser duras, provoca un cepillado más agresivo, que puede dañar el esmalte.

El uso de la seda dental es fundamental para limpiar los espacios entre los dientes más cerrados.

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