Las caries en los dientes de leche pueden afectar a los definitivos

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1,8 millones de niños españoles menores de 12 años –aproximadamente el 26% de la población infantil– sufre caries en los dientes de leche, una lesión que puede afectar a los definitivos.

Para muchos padres, esta infección bacteriana no representa ningún obstáculo en la salud dental de sus hijos. Un planteamiento equivocado, pues las piezas primarias forjan la dentadura futura.

La mala higiene dental durante la infancia puede ocasionar problemas en la edad adulta e incluso la pérdida de piezas de forma prematura. Su cuidado durante esta etapa es fundamental.

Sus funciones

Morder y masticar la comida es el cometido más reconocible de los dientes de leche. Responsables del cambio de alimentación de los niños que sustituyen los productos líquidos por los sólidos.

Actúan también como guía para guardar el espacio de los dientes definitivos. Los segundos ocupan el lugar de las piezas primarias cuando estas se han caído.

A nivel psicológico su papel también es de gran relevancia. Un niño con la dentadura incompleta es más inseguro, y por tanto su autoestima es menor.

Primera visita al dentista

Para preservar las funciones de los dientes, el Consejo General de Dentistas de España recomienda a los padres acercar a sus hijos al dentista cuando hayan cumplido el primer año de vida.

Esta evaluación inicial sirve para prevenir posibles patologías, caries o anomalías en los pequeños. “La mayoría de las veces, si se detecta a tiempo, el problema tiene fácil solución”, según indica la Organización Colegial.

Recomendaciones

Doce meses transcurren desde que el vástago nace hasta que acude por primera vez a consulta. Durante ese período se recomienda a los progenitores realizar una serie de acciones para salvaguardar la salud bucodental de sus retoños.

  • Antes de la aparición del primer diente es recomendable lavar las encías del bebé con una gasa humedecida en agua, preferiblemente dos veces al día.
  • No es aconsejable mojar el chupete en azúcar o miel, ni acostar al niño con el biberón.
  • Con la aparición de la primera pieza dental, aproximadamente entre los seis y ocho meses de edad, el apósito debe cambiarse por un cepillo pediátrico y dentífrico de flúor.

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